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¿Cuándo regenerar hueso y cuándo colocar un implante dental?

Foto del escritor: Dra. Farah Rojas
Dra. Farah Rojas
6 ago
7 min de lectura

Una de las preguntas más frecuentes durante una evaluación de implantología es:


¿Se puede colocar el implante ahora o primero hay que regenerar el hueso?


La respuesta no depende solamente de cuánto hueso aparece en una radiografía. También se debe analizar su forma, calidad y posición, además del estado de la encía, la ubicación de estructuras anatómicas y el lugar exacto donde debe quedar el futuro diente.


En algunos casos, el implante puede instalarse directamente. En otros, es posible colocar el implante y regenerar el hueso durante la misma cirugía. Cuando el defecto es más extenso, suele ser preferible reconstruir primero el sitio y colocar el implante una vez que el injerto haya cicatrizado.

Las diferentes técnicas de aumento óseo han demostrado ser eficaces para reconstruir rebordes deficientes, pero algunas requieren procedimientos más complejos y presentan un riesgo mayor de complicaciones. Por eso, la elección debe realizarse de manera individual y después de una planificación completa.


¿Por qué puede faltar hueso?

El hueso que rodea un diente existe, en gran parte, para sostenerlo. Después de una extracción comienza un proceso natural de remodelación, durante el cual el reborde puede perder anchura y altura.

La cantidad de cambio varía entre pacientes y puede aumentar cuando existen:

  • Extracciones antiguas.

  • Enfermedad periodontal.

  • Infecciones dentales prolongadas.

  • Fracturas de las paredes del alvéolo.

  • Traumatismos.

  • Prótesis removibles utilizadas durante años.

  • Implantes retirados previamente.

  • Anatomía desfavorable del seno maxilar.

  • Defectos óseos horizontales o verticales.


La colocación inmediata de un implante no evita por sí sola toda la remodelación que ocurre después de una extracción. En determinados casos también puede ser necesario utilizar biomateriales, membranas o injertos de tejidos blandos.


El objetivo no es colocar el implante “donde haya hueso”

Un implante debe instalarse en una posición tridimensional adecuada para la futura corona.

Colocarlo inclinado, demasiado hacia vestibular, muy superficial o fuera del eje protésico solamente para evitar una regeneración puede producir dificultades estéticas, mecánicas y de higiene.

Por eso, la pregunta correcta no es únicamente:


¿Hay hueso suficiente para introducir un implante?

La pregunta debe ser:


¿Existe hueso suficiente para colocar el implante en la posición correcta y mantenerlo estable a largo plazo?

La planificación del tratamiento debe comenzar desde la posición del futuro diente y no solamente desde la disponibilidad ósea observada durante la cirugía.


Tres posibles escenarios


1. Colocar el implante sin regeneración ósea

Puede considerarse cuando existe un volumen óseo suficiente para:

  • Instalar el implante en una posición protésicamente adecuada.

  • Alcanzar estabilidad primaria.

  • Mantener hueso alrededor del implante.

  • Respetar nervios, seno maxilar, dientes vecinos y otras estructuras.

  • Obtener un resultado compatible con la función y la estética esperadas.

Esto puede ocurrir en rebordes cicatrizados que conservan un volumen adecuado o en algunos alvéolos posextracción cuidadosamente seleccionados.

En una exodoncia con implante inmediato también deben evaluarse las paredes del alvéolo, la posibilidad de realizar una extracción atraumática, la presencia de hueso donde estabilizar el implante y el estado de los tejidos. El implante inmediato es un procedimiento sensible a la técnica y no está indicado automáticamente por el solo hecho de extraer un diente.


2. Colocar el implante y regenerar simultáneamente

En algunos pacientes existe hueso suficiente para estabilizar correctamente el implante, pero falta parte del volumen necesario en una zona determinada.

Por ejemplo, puede existir:

  • Una dehiscencia vestibular limitada.

  • Un defecto horizontal localizado.

  • Un espacio entre el implante y las paredes del alvéolo.

  • Una pared ósea fina que necesita ser reforzada.

  • Una pérdida parcial del contorno del reborde.

En estas situaciones puede instalarse el implante y realizar la regeneración ósea durante la misma cirugía.

Esta alternativa permite reducir el número total de intervenciones, pero solamente es apropiada cuando el implante puede quedar estable y en una posición correcta desde el inicio. Los abordajes simultáneos y diferidos pueden alcanzar buenos resultados en casos seleccionados, aunque la elección depende de la extensión del defecto y de la posibilidad de obtener estabilidad primaria.

La regeneración simultánea puede incluir:

  • Biomaterial óseo.

  • Hueso autólogo, cuando está indicado.

  • Membranas reabsorbibles o no reabsorbibles.

  • Sistemas de fijación.

  • Injerto de tejido conectivo.

  • Manejo especializado de los tejidos blandos.

No todos los defectos pequeños requieren el mismo procedimiento. El tipo de biomaterial y la técnica se determinan según la anatomía y los objetivos del caso.


3. Regenerar primero y colocar el implante después

Cuando el defecto es extenso, puede ser más seguro reconstruir primero el hueso y esperar su cicatrización antes de instalar el implante.

Este enfoque se conoce como regeneración ósea por etapas o procedimiento diferido.

Suele considerarse cuando:

  • No existe hueso suficiente para estabilizar el implante.

  • El implante no podría colocarse en una posición protésicamente adecuada.

  • Hay una pérdida horizontal avanzada del reborde.

  • Se necesita aumento óseo vertical.

  • Faltan varias paredes del defecto.

  • Existe una alteración importante de la anatomía.

  • El tejido blando no permite cerrar adecuadamente la zona.

  • El resultado estético presenta un riesgo elevado.

  • Es necesario retirar un implante y reconstruir el sitio.

  • Se requiere una regeneración extensa antes de planificar la rehabilitación.


El abordaje por etapas permite colocar posteriormente el implante en tejido cicatrizado y evaluar el volumen óseo obtenido antes de continuar. En regeneraciones horizontales del sector anterior, tanto las técnicas simultáneas como las diferidas pueden ser exitosas, aunque históricamente la evidencia ha sido más sólida para el abordaje por etapas.


¿Qué ocurre después de una extracción?

Cuando un diente debe extraerse, existen distintas posibilidades.

Exodoncia e implante inmediato

El implante se coloca durante la misma cirugía de extracción.

Puede evaluarse cuando:

  • La extracción puede realizarse conservando los tejidos.

  • Es posible limpiar correctamente el alvéolo.

  • Existe hueso donde obtener estabilidad.

  • El implante puede instalarse en la posición correcta.

  • Los riesgos estéticos y biológicos son aceptables.


Exodoncia con preservación alveolar

Se extrae el diente y se coloca un biomaterial para reducir la pérdida de volumen y favorecer una futura instalación del implante.

La preservación alveolar puede disminuir algunos cambios dimensionales posteriores a la extracción, pero no garantiza que nunca sea necesaria otra regeneración.


Exodoncia y cicatrización espontánea

En determinados sitios puede indicarse extraer el diente y permitir que el hueso cicatrice naturalmente antes de reevaluar.

Esta opción puede ser adecuada cuando el volumen esperado sigue siendo suficiente o cuando las condiciones locales hacen preferible controlar primero la cicatrización.


Exodoncia, regeneración y posterior implante

Se utiliza cuando el defecto existente requiere reconstrucción o cuando la extracción produce una pérdida importante de las paredes óseas.

No existe un único protocolo correcto para todos los pacientes. El manejo del alvéolo y el momento de colocación del implante deben elegirse según las condiciones clínicas, las preferencias del paciente, la complejidad y los riesgos del tratamiento.


¿Se puede regenerar si existe infección?

La presencia de una infección no significa automáticamente que el paciente nunca pueda recibir un implante o una regeneración.

Sin embargo, es necesario evaluar:

  • Si la infección es aguda o crónica.

  • La extensión de la lesión.

  • El compromiso de las paredes óseas.

  • La posibilidad de eliminar completamente el tejido patológico.

  • El estado periodontal.

  • La presencia de supuración.

  • La posibilidad de lograr un cierre estable de la herida.

En algunos casos se puede intervenir y regenerar durante la extracción. En otros, es preferible controlar la infección, permitir la cicatrización y realizar el procedimiento reconstructivo posteriormente.

La decisión no debe basarse solamente en la presencia o ausencia de una lesión radiográfica.


¿Cómo se determina qué tratamiento necesito?

Evaluación clínica

Se analiza:

  • El grosor y posición de la encía.

  • La forma del reborde.

  • El estado periodontal.

  • Los dientes vecinos.

  • La mordida.

  • El espacio disponible para la futura corona.

  • La higiene oral.

  • Los antecedentes médicos y hábitos del paciente.


Estudio radiográfico tridimensional

La tomografía CBCT permite evaluar el volumen y la anatomía del sitio en tres dimensiones, así como la relación con estructuras como el seno maxilar, el conducto mandibular y los dientes vecinos.

Una radiografía panorámica puede entregar una visión general, pero no siempre permite conocer con precisión el ancho del reborde ni la forma real del defecto.


Planificación protésica

Antes de decidir dónde colocar el implante debe definirse:

  • La posición del futuro diente.

  • Su tamaño y eje.

  • El espacio disponible.

  • El tipo de rehabilitación.

  • La emergencia de la corona.

  • La forma en que el paciente podrá higienizarla.


Evaluación de riesgos

También se consideran factores como:

  • Tabaquismo.

  • Diabetes no controlada.

  • Enfermedad periodontal activa.

  • Bruxismo.

  • Medicamentos y enfermedades sistémicas.

  • Capacidad de mantener una higiene adecuada.

  • Cumplimiento de controles.

  • Expectativas del paciente.


¿Cuánto tiempo hay que esperar después de una regeneración?

El tiempo de cicatrización depende de:

  • El tamaño y tipo de defecto.

  • La técnica utilizada.

  • El biomaterial.

  • La estabilidad del injerto.

  • La calidad de los tejidos.

  • La zona intervenida.

  • La respuesta biológica del paciente.

  • La presencia o ausencia de complicaciones.

No todas las regeneraciones requieren el mismo periodo. La decisión de colocar el implante se realiza después de comprobar clínica y radiográficamente que el sitio presenta condiciones adecuadas.


¿Regenerar siempre mejora el resultado?

No necesariamente.

Una regeneración debe tener una indicación concreta. Agregar biomaterial sin necesidad no convierte automáticamente un tratamiento en más seguro ni más avanzado.

La regeneración está indicada cuando permite:

  • Colocar el implante en una posición correcta.

  • Crear un volumen óseo compatible con la estabilidad.

  • Mejorar el soporte de los tejidos.

  • Facilitar la higiene.

  • Reducir riesgos estéticos o funcionales.

  • Reconstruir un defecto que compromete el tratamiento.

Cuando el hueso existente ya es adecuado, realizar una regeneración adicional puede aumentar innecesariamente la complejidad, el costo y el tiempo de tratamiento.


Colocar el implante antes no siempre significa terminar antes

Es comprensible que un paciente quiera disminuir el número de cirugías y recuperar su diente lo antes posible.

Sin embargo, intentar colocar un implante en un sitio insuficiente puede obligar a aceptar una posición inadecuada o aumentar el riesgo de complicaciones.

En implantología, el tratamiento más rápido no siempre es el más predecible. En algunos casos, regenerar primero permite crear mejores condiciones para colocar el implante posteriormente. En otros, una cirugía simultánea correctamente planificada evita una intervención adicional.

La elección debe basarse en la anatomía y en el resultado final esperado, no solamente en el tiempo de tratamiento.

 
 
 

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